Nina se entrega al Conde Orlok. Nosferatu.


El Conde Orlok ya se encuentra en Wismark. Viajó por mar dentro de su ataúd junto a una plaga de ratones que ocasionó la muerte de la tripulación. Aún así Harker llega a su casa y se reencuentra con Nina, su esposa. Sin embargo sabe del mal que significa Orlok para la ciudad, esto lo descubrió en el libro que encontró durante su estadía en los Cárpatos en la que se entera de la condición vampírica de su anfitrión.
Harker había ya advertido a Nina de no leer ese libro, sin embargo ella no se resiste y crea, a través de este, una conexión con Orlok.  Pero ese libro no sólo habla de la naturaleza vampírica, sino que explica que para matar al Conde, una mujer de corazón puro debe entregarse voluntariamente a él antes de que el gallo cante.
El fragmento empieza con un plano general en el que se observa Orlok mirar desde su ventana hacia el exterior. Luego hay un corte hacia un plano medio para observar a Nina dormir, y es así como se expresa la intensión de Nosferatu, que es a ella a quien mira a través de la ventana. La alternancia de estos planos, a través de cortes, plantea la acción conjunta en la que se encuentran los ambos actores,  estableciendo una relación mucho más directa entre la mujer y el vampiro que indica que es en ellos en los que se concentra ahora la narración de la película.
Para mostrar la próxima conexión emocional de Nina con otro personaje, la cámara capta un plano más general que evidencia la presencia de su esposo, Harker. Y cuando ella clama por él desde la ventana, es que la cámara se acerca y se concentra en él, descomponiendo la toma anterior en un detalle de Harker que funciona como una subjetiva de Nina.
La alternancia de planos entre Nina y Nosferatu prosigue la acción anterior. Manteniendo el mismo plano general de la ventana del Conde y aumentando el ritmo de los cortes que a su vez plantean subjetivas de Nina. Esta interacción culmina con una vuelta a la acción de Nosferatu, quien abandona su posición estática para ahora salir del cuadro de la ventana y satisfacer la pulsión scópica del espectador: el acercamiento de Orlok a Nina para atacarla y comprobar la profecía del cantar del gallo.
Por esto la cámara narra ahora el recorrido de Nosferatu y lo muestra salir de la casa con un efecto en el que las puertas se abren solas a su paso. La cámara sigue variando con planos generales entre el Conde y Nina desde su habitación, para mostrar cómo se acerca cada vez más a su víctima, hasta llegar a un punto cumbre en el que ella se rinde ante un destino del que no puede escapar.
            Desde un primer momento Nina tuvo una relación significativa con el Conde Orlok. Antes del regreso de Harker grita el nombre de su esposo desde su cuarto y aunque Nosferatu se encuentra a millas de distancia, la cámara muestra paralelamente, cómo reacciona ante la mujer y se siente atraído por ella. El hecho de leer el libro aumentó la conexión entre ellos dos y es por eso que cuando es llamada por el vampiro durante su sueño, ella automáticamente despierta y establece una interacción con él desde su ventana, existe una acción motivada que explica la actitud de ella hacia él. Su personaje está lleno de frustración y miedo al conocer su destino fatal. Además, Nina conoce el secreto para matar al Conde y lo recuerda constantemente, por eso, en el momento cumbre en que lo ve dejar su ventana para acercarse a ella envía al esposo a buscar al profesor y así ofrecerse como carnada y acabar definitivamente con él.
            Lo mismo le sucede al Conde Orlok, una vez que está motivado por necesidad de la mujer, él se dedica acercarse más a ella por medio del libro. Haciéndola sentirse atraída por él, hasta hipnotizarla y poder beber su sangre.  Sin embargo, nunca se imagino que iba a desear tanto beber de ella, ni que era una mujer de corazón puro y que por lo tanto, atacarla resultara en su muerte.
            Orlok, al ser un vampiro, tiene un control superior y sobrenatural sobre las cosas materiales y sobre todo, las emocionales. A su lento y detenido paso, las puertas y los ataúdes se abren solos. Sus movimientos corporales son imposibles e irreales. Esta es su propia diégesis. Y en cuanto a su relación con el resto de las personas, Orlok funciona como un ente dominante y logra ser el mejor predador al tener un control mágico sobre su presa y atraerlas hacia él hasta que ellas no puedan resistirse.
            Harker, que conocía la verdadera identidad de Orlok y que sabía del interés de éste por su esposa, decidió nunca abandonar su lado, de acuerdo a esto funciona la lógica dramática en este fragmento. Este hombre se sentía culpable por haber abandonado a su esposa y de traer al vampiro a la ciudad. Tampoco tenía idea del pensamiento que invadía la mente de Nina y por eso, cuando le exigió llamar al profesor, le hizo caso y la dejó sola. Ese mismo sentimiento de culpabilidad lo convierte en un hombre nervioso y por eso sus últimos movimientos son rápidos y desesperados y sus gestos evocan a un hombre preocupado. Cuando Nina está a punto de caer, la toma al último instante, y al momento de salir a buscar al profesor Van Helsing, lo hace deprisa, hasta llegar a su lado y levantarlo de golpe.
            Las actuaciones de estos tres personajes están cargadas de gestualidad y teatralidad, expresada en planos en los que al espectador no le queda de otra sino enfocarse en ellos, en sus sentimientos y emociones, se podría decir que casi abusan de ellas. Nina  cada vez que siente que es llamada por Orlok parece ser tocada por algún tipo de pasión, él significa todo lo malo y demoníaco, y aún así no puede escapar de esa atracción. En esta escena, la mujer despierta de golpe, sus ojos se abren de par en par y apenas separa la ventana y lo observa, cierra los ojos y se mueve lentamente, inclinándose como si algo la halase hacia el vampiro. Cuando sabe que él está cerca, se toma con la mano derecha el corazón y se enfoca en una mirada de terror.
            El film busca entonces remarcar la tragedia y el horror que viven estos personajes. Sus pasiones y tentaciones. Una dicotomía entre el bien y el mal, dirigida por un ser sobrenatural, en la que los humanos no poseen el control de sus propias decisiones. Esta dualidad se expresa en cámara con angulaciones teatrales y en cuanto a estética a través de una iluminación a base de un alto contraste que remarca sombras Rembrandt en las caras y en los objetos, y trabaja con claro-oscuros dramáticos que con vida propia y reflejan sensaciones intensas de lo más profundo de la interioridad. Como es el caso de la ascensión de Nosferatu por las escaleras.
            Y en el caso de Orlok, representante de toda idea de oscuridad, el personaje se transforma en un decorado gótico en sí mismo. El maquillaje, sus deformaciones físicas (uñas largas, orejas puntiagudas, nariz alargada), su languidez y vestuario oscuro y funerario, se complementan con movimientos lentos y posiciones irreales que evocan un mundo interior angustiante y totalmente deforme e irreal. Esto en imagen se transforma en una cámara estática, que capta al personaje siendo interrumpido por una composición de líneas quebradas y desequilibrio emocional captado desde la subjetiva de Nina cuando se ve observada en la ventana o al momento en el que comienza la captura de la presa.
            Desde el momento en que Nosferatu abandona la ventana la pulsión scópica del espectador queda establecida. Ya la audiencia conoce al vampiro y se acercó a él, a través de primeros planos, ahora quiere ver la secuencia narrativa de como éste se acerca por fin a Nina para sentirse asustados y afectados al igual que ella con miedo y angustia. Ya que durante todo el film logran que el espectador tenga el mismo interés en el vampiro que los personajes.
En esta secuencia final se mantiene la atención del espectador a través del suspenso y el dinamismo. La narración, realizada a través de intercortes en los que se muestra una acción paralela entre Nina en su cuarto y el vampiro acercándose, se detiene y muestra una acción distinta de Harker despertando al profesor. Completando la información para el especator.
Cuando llega el momento crucial en el que Nosferatu toma a Nina, no lo hace él físicamente, sino su sombra. Un momento en el que se le da importancia a la sombra por sobre toda las cosas y es esta la que ejerce el contacto y la interacción con la figura humana y aprieta con su garra su corazón, escapando de toda realidad objetiva. Los movimientos de la figura oscura de Nosferatu se vuelven mucho más pausados para  así aumentar la tensión en el espectador, pues es esta la que se introduce al cuadro y no al revés. La cámara es guiada ahora por la sombra y se mueve con un ritmo más lento, de acuerdo a esta.
Surge entonces una nueva pulsión scópica ¿será relamente Nina la mujer del corazón puro? La audiencia ya conoce la figura del gallo, ahora quiere ver si aparece de nuevo y si la profecía se cumple. Es allí cuando muestran un primer plano del ave y luego la cámara se acerca con un plano cerrado al Conde luego de beber de Nina para verlo darse cuenta del error. La tensión vuelve a aumentar y la narración se detiene para mostrar la acción del asistente del Conde temiendo por la vida de su amo desde la cárcel. Le advierte, pero ya es muy tarde.
El espectador ya no necesita más, sabe que es el fin del Conde Orlok y sólo queda verlo morir. Orlok se apropia del plano y muere mágicamente mientras espera a ser tocado por el sol, y sólo deja a su paso, el humo de su evaporación en medio de un escenario con una composición totalmente dramática en la que la luz se adueña de  los edificios que se ven por la ventana. Así como lo hizo con el vampiro.

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