Noche


Cuando ella era pequeña siempre le pareció que el mejor momento para disfrutar de la ciudad era la noche. Recuerda ir en alguno de los carros que tuvo su padre hacia alguna gran ciudad y divertirse con la luces de disparatados colores que convertian a los edificios más pobres en grandes obras de arte. La ciudad era mejor de noche. La vida era mejor de noche. La cena, mejor que el desayuno y las fiestas cobraban todo un nuevo sentido cuando la música estaba acompañada de la lucha contra el sueño, las ganas de consumir alcohol y de oler el humo.

Ahora las noches significan otra cosa. A veces un peligro. Es en este momento, cuando luego de todo un día de gran actividad, tiene chance para pensar. Si tan solo pensara. Solo recuerda. Recuerda lo malo y lo bueno. Llora, imagina y cree. Cuando Morfeo logra llevarsela no le quede de otra que darle el control de su mente y es allí cuando se pierde. Cuando los recuerdos que antes la hacian llorar y dudar se convierten en una especie de semi-realidad.

Unas veces revive el pasado, ese pasado que tanto añora y que la tiene tan melancólica. No por ser pasado, no todo pasado es bueno sino porque sabe que ella esta allí. Otras veces imagina un futuro aún más irreal en el que ganó. Allí imagina nuevos lugares, nuevas frases, besos y pensamientos mucho más concretos, maduros, especiales, como debería ser, justo lo que quiere. Es dificil para Ella aceptar que son pensamientos estables.

Quiere algo estable? Aún no lo acepta, pero le encanta la idea de verse sumergida en una vida en la que pueda recuperar aquello que nunca debió perder y que siempre fue suyo. Ese amor que nunca se ha podido ir, que nunca la ha dejado, ese amor tan perfecto que vuelve para recordarle que no lo deje ir, que es de ella y nacio para ella. Perfecto. Qué perfecto.

Todo vuelve a caer en el lugar correcto. No es como antes, es mejor. Los besos, las caricias, los pensamientos, los silencios, los momentos, las miradas, las adivinanzas, los secretos, los inventos.

Justo allí despierta.

Su mente vuelve amanecer con el dolor de haberse dejado herir por Morfeo. De haber vivido una mentira y no una verdad. Su mente nunca está tan cansada como para no soñar. Ella quisiera, no soñar. No pensar. Es un vacío muy grande, la tenía tan cerca, lo vivío y revivío y no es cierto. No quiere terminar de abrir los ojos, los cierra y trata de recuperar el mundo en el que estaba... Pero es imposible. Otro golpe, más duro que el de ayer.


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