La diégesis de Avatar
Avatar
plantea una tesis que se desenvuelve en un universo con un tiempo y espacio
distinto, a la vez que presenta la historia de Pandora, un planeta en el que
paralelamente conviven dos y hasta 3 mundos totalmente opuestos.
James
Cameron primero nos ubica en el tiempo y en el espacio. Presenta partes de un
planeta que no nos parece desconocido hasta que proyectan una perspectiva
general de su ubicación astronómica y resulta ser distinta a cualquier imagen
grabada sobre los planetas que hasta ahora conocemos y lo identifica como
Pandora.
Ese
es el primer contacto que hace para aislar al espectador de cualquier referente
posible a un mundo conocido. Para reforzar lo anterior, introduce los aspectos
de la vida humana en este planeta, a
través de su protagonista y narrador testigo, quien se ubica como parte de un
contexto lleno de avances tecnológicos, ciencia y futuro en los que la
criogenización es posible. Muy importante en esta primera parte es la
utilización del plano detalle de los ojos de Jake Sully para empezar a educar
al espectador, pues una vez avanzada la película, será este el referente usado
con frecuencia para significar la puerta o ventana de enlace entre un mundo
(humano y Omaticaya) y otro.
Cuando
llega el turno de Pandora, podemos siluetear claramente las diferencias físicas
y sociales entre un mundo y otro. Primero, la central en la que se encuentra la
industria y la fuerza militar, evoca un cuerpo de invasión y destrucción totalmente
mecánico con una fotografía totalmente fría, que desde el primer momento
presenta la fuerza como núcleo de poder. Su conexión y atención por la
naturaleza es nula. Son amorales y laicos. Significan una amenaza al mundo en
el que están.
Por
otro lado está el científico, el punto medio en el que los exteriores físicos
permanecen igual de fríos pero que representa el enlace directo con el nuevo
mundo de fantasía y que permite explicar y justificar químicamente, con la
ayuda de todo el alto nivel tecnológico que se muestra a lo largo de la
película, la factibilidad de la existencia de los Avatares a partir del ADN
humano. Significan la esperanza, el ente humano fascinado por un aprender de un
mundo sin destruirlo.
Esta
imagen sobrehumana y alienígena se vuelve creíble gracias al efecto diegético,
que permite al espectador reelaborar una realidad en la que el humano es capaz
de alcanzar una extensión de sí mismo en otro cuerpo. Una acción lógica y
referida a la misma tecnología que no es más que eso, una necesidad de alcanzar
más. ¿Por qué si no la necesidad de
Cameron de que Jake Sully sea paralítico sino para demostrar esto con más
claridad?
Segundo,
la presencia desde el principio de las limitaciones físicas del humano en
Pandora. Desde la llegada del protagonista, se hace primordial la utilización
de máscaras de oxígeno, cuya ausencia es visible (como una especie de choque de
vapor) a penas abren las compuertas de la nave.
Para adentrarse al plano
psicológico, Cameron no sólo utiliza la voz en off del protagonista, sino que
recurre a una situación constante de la utilización de una cámara web en la que
este expone su situación. Cada vez que entramos al plano subjetivo de la
cámara, entramos al mundo de Jake Sully luego de un viaje a su cuerpo Avatar. Y
entendemos su proceso evolutivo como personaje al abandonar una doble moral
hasta aceptar una realidad nueva.
En
el universo de esta película, el mundo de los Omaticaya resulta tener una
realidad diegética totalmente distinta, a la que los mismos personajes deben
adaptarse dentro del film. Lo esencial en este mundo es su sistema de vida de
acuerdo a Links, conexiones
bioquímicas (casi mágicas) que resultan es una identificación con cada aspecto
de la naturaleza.
Para
presentar esta particularidad y entrar a esta realidad, el director aísla al
personaje físicamente (¨cámara de sueño¨) y mentalmente, a la vez que enseña al
espectador una animación gráfica de un viaje realizado a través de un túnel de
color y energía, que emula una transición química o digital (un lugar común en
la realidad digital del espectador) y a la que recurrirá frecuentemente en la
película al mostrar la finalidad de las dendritas que cuelgan del cabello de
los Onomaticaya y que el público reconstruirá mentalmente con cada conexión que
se realice entre Onomaticaya-animal, Onomaticaya-naturaleza, incluyendo
Onomaticaya-Onomaticaya.
Un
ejemplo es el momento en el que Tsu'tey reconoce la unión de Jake Sully y Neytiri sin siquiera haberlo visto, igual
que el espectador, como también el momento en que el protagonista se convierte
en el Toruk Makto y no se ve la conexión o la razó por la que los amenacen con
cortar su trenza de cabello. Pero la norma de este mundo está establecida de esta
manera, y el espectador no necesita visualizarlo para entender la manera como
sucedió.
De la misma manera ocurre con el
plano detalle de los ojos mencionado anteriormente. El director recurrirá a
este, tanto en la versión humana como Avatar de los personajes, para indicar el
paso de un mundo a otro. Pues es a partir del comienzo o final del sueño que se
conoce si se realizó o inició la conexión.
Por eso, en el momento en el que Jake y la doctora caen dormidos
inesperadamente por primera vez el espectador entiende que algo malo pasa y que
no está funcionando correctamente, es allí cuando vemos al objeto invasor
apretar el botón y la audiencia se entera de lo peligroso de esta acción.
El paso de un plano a otro más
obvio es la transformación física. Esta tribu está caracterizada de acuerdo a
elementos tan específicos, como un lenguaje distinto, forma física (azules, 4
dedos, altura, animalizados) y moral (atada a una deidad mágica) que termina de
marcar su filosofía de vida, un ejemplo es su necesidad de una ¨muerte limpia¨.
Es significativa su interacción con la naturaleza, ya que cuando los personajes
caminan en el mundo de los avatares todo es vida y se simboliza con luz.
La distinción que hace el director
de los colores y la manera como los resalta (haciéndolos parecer casi de neón y
utilizando planos detalles significativos) indica la presencia de un elemento
conectado y sobretodo sagrado. Permitiendo que al mostrar la planta que
representa a Eywa y sus semillas quede sobreentendida su importancia. Justificando
que alrededor de ella las acciones que parecen mágicas están totalmente
motivadas y que sucedan cosas tan significativas como la transición de un
cuerpo humano a Avatar o la conexión con los antepasados gracias a la memoria
genética que se los permite. La consecuencia de esto es que cuando el espectador
se plantee la pregunta ¿Podrá Sully convertirse completamente en un Omaticaya?
La respuesta inmediata sea sí, el poder de Eywa lo logrará. O que no necesite
ver un flashback de la ¨época de las
primeras canciones¨ para entender lo que significó.
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