Conociendo a ELLA

Darle rienda suelta a mi imaginación y a mis ilusiones queda catalogado como mi peor error.

Volver a reiterar en el mismo error me cataloga como la más tarada.

Tener todavía esperanzas de un cambio, con todo y que sé que soy tarada, me hace un error.


Sabía que esto pasaría desde la primera vez que la vi, o no. Sabía, también, en lo que me estaba metiendo y se lo llegué a decir, y aún así no me di cuenta de que estaba dejando fluir a un río cuya desembocadura estaba cerrada por unas grandes puertas de acero, inviolables y resistentes a cualquier rebelión por parte del río.

Si de algo no me arrepiento es de dejar de escuchar lo que me dicen los demás, ya que últimamente sólo los oigo. Prefiero ser yo la única culpable del amor o desamor que sienta, porque  sólo yo puedo tomar mis propias decisiones. Admito que me gustan aquellas que ilusamente parecen resultar de pensar positivamente, es decir, como yo?. Quizás estas también me afectan, y mucho.

Como quisiera volver a la época en la que todo esto era sólo un juego- Una locura y no una verdad. Donde realmente no la conocía lo suficiente como para saber que ya no iría a ningún lado, ni siquiera estando en total conocimiento de lo que me pasa. Por qué no pude hacerle caso desde el principio, por qué no puedo ni siquiera hacerlo ahora cuando todo está tan claro.

-Lo sé. LO SE! mente y corazón, por favor atiendan y no sigan jugando en mi contra.

Cada mirada, cada rose, todo me parecen indicativos de algo que realmente no indican nada. Quisiera apagar mis sentidos y....

-No dijo nada! Realmente no lo vas a tomar en cuenta???

No lo soporto tengo que salir de aquí. Ya no aguanto más, siempre es la misma historia y está vez lo hice todo diferente, me atreví y hasta probé la aventura y terminó siendo como siempre, otro caso tan característico de mi y de mi mala suerte...

-De verdad no habré nacido para que me quieran salvo en mis sueños? TENGO QUE SALIR DE AQUI, NECESITO GRITAR!!!!!

Así fue como ella termino en el jardín. De nuevo desolada. De nuevo triste. Solamente observando a lo lejos a una pequeña y simpática golondrina que lejos de distraerla le recordó su tristeza, pues, ella temía que huyera al acercarse demasiado rápido como le sucede en la vida real. Y, así como con ella, no sabría si tendría las fuerzas para esperar que la pequeña ave se acercara poco a poco (si es que realmente confía en ella como para hacerlo), ni si ella se atrevería a seguir dando pequeños pasos que aunque la acercarían cada vez más, de igual manera le alejarían para echarse a volar y ella como siempre a llorar. Tal como hace ahora.



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